#112. Edulcorantes: ¿SÍ o NO? Cómo afectan a tu salud.
De entre las sustancias más demonizadas… y consumidas.
Los edulcorantes, que llegaron para mejorar nuestra salud sin renunciar al sabor de muchos alimentos, están en entredicho.
¿Son malos o no? ¿Provocan infartos? ¿Cáncer? ¿Afectan a la microbiota?
Te cuento todo lo que sabemos a día de hoy, y lo que te recomiendo.
Vamos allá.

Los edulcorantes se utilizan ampliamente en la industria alimentaria y también en nuestros hogares, ya sea para acompañar una taza de café o té, en alimentos light o incluso para endulzar de una manera "más saludable" la repostería casera, pero ¿son de verdad tan saludables? Te lo explico en este artículo.
¿Qué son exactamente?
Los edulcorantes son sustancias que aportan un sabor dulce a los alimentos. Los hay de distintos tipos, pero para que te hagas una idea, en general, los edulcorantes que empleamos son aquellos cuyo poder endulzante es mucho mayor que el azúcar, lo que nos permite usarlos menores cantidades para alcanzar el nivel de dulzor que deseamos.
Podemos clasificarlos de distintas formas. Por un lado, artificiales, que son aditivos químicos sintetizados, habitualmente con un poder endulzante alto y poco o ningún valor calórico, como la sacarina, y naturales, que están naturalmente presentes en la naturaleza, como la estevia, por ejemplo.
Pero también podemos dividirlos en edulcorantes nutritivos y no nutritivos. Entre los primeros, el azúcar y las modificaciones de azúcar común (como glucosa, dextrosa o jarabe de glucosa), y los polioles o alcoholes de azúcar, que habitualmente tienen menos valor nutritivo, pero aún significativo: xilitol, sorbitol, manitol, isomalt o eritritol entre otros.
Entre los edulcorantes no nutritivos, que son intensos y prácticamente sin calorías, encontramos el aspartamo, el acesulfamo potásico, la sacarina, la sucralosa, el alitamo o el ciclamato. Luego, están los de origen natural: estevia (glucósidos de esteviol), fruto del monje (monk fruit) o taumatina.

Durante años, se han considerado seguros y sin efectos relevantes en nuestro organismo, y se promovieron como una alternativa segura y eficaz para el control de la obesidad y otros trastornos metabólicos asociados. De hecho, se popularizaron con el objetivo de frenar la creciente epidemia de obesidad global y contener el aumento de la diabetes a nivel mundial, y es que eso tenía mucho sentido. Fíjate, este estudio demostró que el azúcar se asocia con enfermedades cardiovasculares y sin embargo, los edulcorantes no.
Mala fama, ¿por qué?
La polémica que envuelve a los edulcorantes surgió por estudios que vincularon el consumo de edulcorantes con cáncer. Posteriormente, diversos estudios encontraron que el consumo de algunos tipos de edulcorantes se ha asociado a más riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. De ahí su mala fama.
En concreto, algunos estudios en animales observaron una posible relación entre edulcorantes y cáncer. En esta investigación, la sacarina y el ciclamato se asociaron a más cáncer de vejiga... aunque pocos, y en ratas. Sin embargo, cuando los animales fueron previamente expuestos a una sustancia que daña el ADN, más de la mitad desarrolló tumores en la vejiga, lo cual sugiere que la sacarina y el ciclamato pueden favorecer el desarrollo de cáncer cuando ya existe daño previo.
En cuanto a su asociación a las enfermedades cardiovasculares, algunos estudios también han visto que a mayor consumo de edulcorantes, mayor riesgo cardiovascular. Entonces, ¿los edulcorantes dan cáncer e infarto? ¿Es esto cierto? Vamos a verlo un poco mejor.
