#115. ¡Recalentar la comida puede ser bueno para ti!
Esto casi no se conoce,
Pero sí… a veces, recalentar los alimentos puede ser saludable.
¿Todos? ¡No! Pero algunos, en cambio...
Mejoran sus propiedades.
Este artículo te va a encantar.
Vas a aprender muchísimo. Acompáñame.

Muchas veces se habla de los inconvenientes de recalentar la comida, la pérdida de vitaminas, la pérdida de calidad y de absorción de nutrientes... Y es importante, pues sí, recalentar la comida puede disminuir la disponibilidad de ciertas vitaminas y minerales.
Por ejemplo, la vitamina B1. Cuando cocinamos los alimentos, disminuye un 55%... y si lo recalentamos, aún más. En el caso de la vitamina B2, cada recalentado la reduce un 5%, y la vitamina B9 disminuye su biodisponibilidad un 30% con cada recalentado. La famosa vitamina B12 se disminuye un 45% su absorción con un simple recalentado.
Pero poco o casi nunca se habla de los beneficios de ciertos alimentos al recalentarlos. Y hay un tipo de componente, el llamado almidón resistente, que es capaz de beneficiar tu sistema digestivo y tu microbiota, con un simple recalentado.
¿Qué es el almidón resistente?
Para entenderlo, tenemos que tener claro qué son los probióticos y qué son los prebióticos. Los probióticos son bacterias vivas, que están en un alimento o se le añaden con el objetivo de mejorar nuestra microbiota (aunque muchas veces no consiguen este efecto que se busca en ellos, ya que mueren por el camino antes de llegar al intestino, en buena parte por el pH estomacal).
Por otra parte, los prebióticos son sustancias que no somos capaces de digerir que sirven para alimentar a la microbiota o nuestra flora intestinal, y que pueden potenciar su crecimiento.
Pues bien, el almidón resistente es un prebiótico. De de los más potentes que existen, además. En cierto modo, alimenta tu microbiota. Específicamente, el almidón resistente ha demostrado:
- Mejorar la salud intestinal: al fermentarse en el colon, produce ácidos grasos de cadena corta como el butirato, que nutren las células del colon, siendo un mediador que reduce la inflamación, fortalece la barrera intestinal e incluso parece disminuir el riesgo de enfermedades como el cáncer colorrectal.

- Control de la glucosa y la insulina: al no digerirse como glucosa en el intestino delgado, el almidón resistente ayuda a evitar los picos de azúcar en sangre después de las comidas. Además, mejora la sensibilidad a la insulina, lo que es especialmente beneficioso para personas con resistencia a la insulina, prediabetes o diabetes tipo 2.
- Favorecer la saciedad y el control de peso: al ser una fibra fermentable, aumenta la sensación de saciedad, lo que puede ayudar a reducir la ingesta calórica total y contribuir al control del peso corporal.
- Reducción de lípidos en sangre: algunos estudios sugieren que el consumo de almidón resistente puede ayudar a reducir los niveles de colesterol total y colesterol LDL en la sangre.
- Salud intestinal: mejora la integridad de la mucosa de nuestro intestino y el sistema inmunológico.
También se ha asociado a una reducción y mejora de la permeabilidad intestinal, a prevenir que ciertas endotoxinas traspasen la barrera intestinal y a una mejora de la absorción de magnesio. Por otro lado, parece que aumenta la quema de grasa, pues independientemente a lo ha comentado de que mejora la sensibilidad a la insulina y controla la glucosa en sangre, al ser un almidón resistente, es difícilmente digerible y limita la cantidad de calorías que se absorben de los alimentos. Ello favorece el efecto de un déficit calórico, aumentando la oxidación de los lípidos (que “tires” de tus reservas), siendo una ayuda para la pérdida de peso.
¿Dónde está?
Las fuentes principales de almidón resistente son la patata y la yuca, el plátano verde o plátano macho, lentejas, guisantes y por último algunos cereales como arroz y avena. Siendo el rey de los alimentos con almidón resistente el almidón de la patata. Y por eso es altamente saciante y que te recomendamos como parte de una alimentación sana.
