#120. Bebidas energéticas y Corazón: la ¿peligrosa? realidad.
Super de moda. Sobre todo, entre los más jóvenes.
Su márketing las vincula al deporte, a la fuerza y al foco cognitivo.
Pero claro, ya sabemos qué significa eso: grandes dosis de estimulantes, cafeína…
Aumento de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca.
¿Son saludables o no?
Lo analizamos.

Las bebidas energéticas se han convertido en un compañero habitual de estudiantes, deportistas y personas con jornadas largas que buscan un impulso rápido de energía. Prometen concentración, rendimiento y menos sensación de cansancio. Pero, detrás de esa lata llamativa hay una combinación de estimulantes que pueden tener efectos relevantes en nuestro organismo, especialmente en el sistema cardiovascular… ¿O no?
¿Son seguras? Veámoslo.
El auge de las bebidas energéticas
Los datos son claros: existe un consumo elevado de bebidas energéticas a nivel mundial, en particular en adolescentes y adultos jóvenes. En Europa, hasta el 12% de niños y adolescentes reportan ingestas elevadas, ¡más de 1 litro por ocasión!
En 2021, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria estimó la prevalencia del consumo de bebidas energéticas en dieciséis países europeos. Los resultados sorprenden, pues mientras que el 30% de los adultos había consumido bebidas energéticas durante el último año, la prevalencia entre los adolescentes en el mismo período alcanzó el 68%.
Sin embargo, tener una imagen clara de cuánto se consumen realmente las bebidas energéticas no es tan sencillo. Los estudios que existen utilizan metodologías diferentes y, además, en muchos países no se hacen mediciones periódicas, lo que dificulta comparar datos y seguir la evolución del consumo con precisión.
Aun así, hay algo que sí está bastante claro: el consumo de bebidas energéticas se ha relacionado con distintos problemas de salud. Mira estos titulares.

Vamos a ver de qué se componen este tipo de bebidas y si de verdad hay fundamento para estas noticias.
Qué contienen realmente.
La cafeína es uno de los ingredientes más frecuentes de las bebidas energéticas. Con números: las bebidas energéticas suelen contener de 70 a 200 mg de cafeína por cada 473 ml, mientras que una taza de café “expreso” o “cortado” contiene unos 40 mg de cafeína, y uno “largo” aporta aproximadamente 95 mg de cafeína.
Pero claro, además de la cafeína, la mayoría de las bebidas energéticas están endulzadas con azúcar y con frecuencia incluyen taurina (un aminoácido), vitaminas del grupo B (B3, B6, B12) y glucuronolactona (un metabolito de la glucosa) como ingredientes, aunque las consecuencias para la salud de estos aditivos están poco descritas.
Estos componentes, a las dosis incluidas, son seguros. Ahora bien, el problema es doble. No es solo qué llevan estas bebidas sino también cómo se están consumiendo. Por un lado, quienes las toman, sobre todo los jóvenes, suelen incorporarlas a su rutina y es muy frecuente que tomen 2, 3 y más por día. Entonces, la dosis acumulada de sus componentes puede superar a las recomendables.
Y por otro lado, es común que se tomen con alcohol, nicotina u otros estimulantes, especialmente también, los adolescentes y adultos jóvenes.
Y, ¿cómo afecta a tu corazón todo esto? Lo vemos.