#124. Tabaco de liar vs cigarrillos: ¿es menos malo?
Los fumadores, dentro de fumar, también siguen sus modas.
Algunas han llegado con la premisa de ser más naturales, o menos dañinas que el cigarrillo convencional.
Y en cierto modo, fumar ha cambiado mucho en los últimos años, pero las dudas siguen siendo las mismas.
¿Es lo mismo un cigarrillo que tabaco de liar?
¿Qué pasa con los porros?
Entre lo que se oye, lo que se cree y lo que realmente ocurre en el cuerpo, no siempre es fácil tenerlo claro. Y cuando entra en juego el corazón, conviene pararse un momento y entender bien de qué estamos hablando. Vamos a verlo.

Fumar es, por prevalencia y potencia de daño, el hábito más dañino para tu salud. Y a pesar de ello, sigue siendo muy, muy frecuente. En Europa, aproximadamente 28% de los adultos (120 millones de personas) son fumadores, y alrededor de 650,000 mueren por tabaquismo cada año.


Sin embargo, también uno de los hábitos más confusos. Entre cigarrillos, tabaco de liar o porros, es habitual escuchar que unos son “menos malos” que el cigarrillo, o que algunas formas de consumo son más naturales y, por tanto, más seguras. Pero ¿hasta qué punto es eso cierto?
Vamos a poner un poco de orden entre mitos y realidad para entender mejor cómo afectan estas formas de consumo al corazón y qué hay realmente detrás de la idea de que unas son “menos malas” que otras.
Porros, más complejos de lo que parecen
El consumo de cannabis suele percibirse como algo distinto al tabaco, sin embargo, los porros contienen muchos de los mismos carcinógenos del tabaco y se asocian a muchos de los cambios que genera el tabaco en el sistema respiratorio.
Hay que tener en cuenta que la mayoría de los fumadores de porros, también fuman tabaco. De hecho, los fumadores de tabaco tienen una probabilidad significativamente mayor de consumir cannabis: algunos estudios han encontrado que el 45% de los fumadores actuales de cigarrillos también han consumido cannabis, comparado con solo 12.3% de los que nunca han fumado.
Un estudio reciente encontró que 39% de pacientes con cáncer de pulmón menores de 60 años que consumían cannabis y tabaco presentaban una mayor prevalencia de enfisema, deterioro de la función pulmonar y tipos de tumores más raros y agresivos.
Y por supuesto, no podemos olvidar la adicción. El riesgo de dependencia es significativamente menor para cannabis (9%) que para nicotina (32%). Sin embargo, para las personas que consumían mucho cannabis, el riesgo de desarrollar dependencia al propio cannabis ascendía al 20–30%.