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#135. ¿Sabes qué le ocurre a tu corazón cuando hace calor? Así puedes protegerlo.

Cada verano, los mismos consejos.

Bebe agua, evita salir en las horas centrales del día o busca lugares frescos.

Pueden ser útiles, pero casi nadie sabe qué ocurre dentro de ti cuando la temperatura sube.

Porque el ser humano, a diferencia de otros mamíferos también desarrollados, es una excelente máquina de tolerancia al calor.

Este artículo es otra joya de Vital. Te lo cuento todo.

El calor es todo un “desafío” desde el punto de vista fisiológico para tu cuerpo. Mientras tú notas sudor, cansancio o el pulso algo más rápido, por dentro tu organismo pone en marcha un sinfín de procesos para mantener estable una constante clave: la temperatura corporal.

Y aunque solemos pensar que el gran protagonista es el sudor, buena parte del esfuerzo recae sobre el sistema cardiovascular.

Cuando hace calor, el corazón debe bombear más sangre hacia la piel, mantener la presión arterial pese a la dilatación de los vasos sanguíneos y compensar la pérdida de líquido provocada por el sudor. En una persona joven y sana, este sistema suele funcionar bien, pero en personas mayores o con enfermedad cardiovascular, ese esfuerzo añadido puede aumentar el riesgo de descompensación, arritmias, insuficiencia cardíaca o infarto.

¿Qué hay detrás de todo esto?

Vamos a verlo en detalle.

La temperatura de nuestro termostato interno

Quizá nunca te hayas detenido a pensarlo, pero tu temperatura corporal apenas varía unas décimas a lo largo del día, y no por casualidad. La mayoría de las reacciones químicas que permiten que nuestras células funcionen de forma correcta dependen de que el organismo “trabaje” dentro de un rango térmico estrecho y definido.

“Las enzimas que transforman nutrientes en energía, las proteínas que mantienen la estructura celular, las neuronas que transmiten impulsos y el músculo cardíaco que se contrae de forma rítmica funcionan de manera óptima alrededor de los 37 °C.”

Si la temperatura aumenta demasiado, las proteínas pueden desnaturalizarse y perder su forma y su función. Si desciende en exceso, el metabolismo se puede ralentizar. Por eso el cuerpo trata la temperatura como una prioridad.

Pero mantener ese set point no es una tarea fácil.

¿Por qué?

Pues porque incluso en reposo, tus células producen calor continuamente al transformar nutrientes en energía. En reposo también lo necesitas. Pero claro, esto se agrava aún más durante el ejercicio o ambientes muy calurosos, ya que esa producción aumenta mucho más. Por tanto, el organismo no solo debe defenderse del calor exterior: también debe eliminar el calor que genera desde dentro.

El cerebro detecta el calor antes de que tú lo notes

En este punto seguramente te estés preguntando cómo ocurre todo este proceso de regulación y la verdad que es chulísimo.

Todo empieza en el hipotálamo, una pequeña región situada en la base del cerebro que coordina funciones esenciales de supervivencia, concretamente en el área preóptica. El hipotálamo recibe señales de receptores situados en la piel y en zonas profundas del organismo. Algunos detectan cambios en la temperatura ambiental y otros informan sobre la temperatura interna, incluida la sangre que irriga el cerebro.

Cuando el hipotálamo detecta que la temperatura corporal empieza a subir, activa diferentes respuestas como pueden ser el aumento del flujo sanguíneo hacia la piel o la estimulación de la sudoración. El objetivo es claro: trasladar el calor desde el interior del cuerpo hasta la superficie para poder eliminarlo.

El hipotálamo funciona como el “termostato” del organismo. Recibe información sobre la temperatura de la piel y del interior del cuerpo y, tras integrarla, coordina la respuesta necesaria para mantener los 37 °C. Para ello regula el flujo sanguíneo hacia la piel, la sudoración, la frecuencia cardíaca y, cuando hace frío, la producción de calor y el escalofrío a través del sistema nervioso autónomo, fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30256726/

Pero, ¿cómo pierde calor el organismo?

Tenemos que entender de forma muy sencilla cómo el cuerpo intercambia calor con el ambiente.

Principalmente, esto ocurre mediante cuatro mecanismos: radiación, conducción, convección y evaporación. Te los explico, porque cómo consiguen que te enfríes es francamente maravilloso. Mira: