#149. Ni marina ni rosa del Himalaya: la SAL que de verdad frena la HIPERTENSIÓN y reduce el ICTUS.
Siempre nos han dicho que para cuidar la tensión hay que tomar menos sal, y es verdad. Pero cada vez tenemos más pruebas de que también importa qué sal tomamos.
Cambiar de sal es un gesto sencillo en la cocina, y podría tener más importancia de la que imaginamos.

La hipertensión avanza en silencio: no suele dar síntomas, y en España más de un tercio de los hipertensos no lo saben [1].
Afecta a más de 1.400 millones de personas en el mundo [2] y, en España, a cuatro de cada diez adultos [1]. Es el factor de riesgo que más enfermedad cardiovascular causa en el mundo [3] y se cobra más de 10 millones de vidas cada año [2]. Afecta a todo el sistema cardiovascular, y el ictus es una de sus consecuencias más frecuentes y graves: la hipertensión está detrás de casi la mitad de ellos [4].
El consumo excesivo de sal es una de las causas más importantes en su desarrollo, y no vamos por buen camino: de media, en el mundo tomamos más del doble de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) - menos de 5 gramos al día: una cucharada de café [5] -.
Reducir el consumo funciona: en los ensayos clínicos, tomar unos 4 gramos menos al día baja la presión sistólica unos 4 mmHg de media. El efecto es mayor en quien ya es hipertenso, pero también está presente en quien tiene la tensión normal [6].
Parece poco, pero aplicado a toda la población el impacto es enorme: la OMS calcula que las políticas para reducir la ingesta de sal podrían salvar 7 millones de vidas de aquí a 2030 [5].
El problema es que conseguir que tomemos menos sal cuesta mucho, y el mundo va con retraso en su objetivo de reducción. Por eso se buscan estrategias alternativas que ayuden.
Una de ellas es tan simple como cambiar el tipo de sal: sustituir la habitual de cloruro de sodio por otro tipo cardioprotector.
Hasta ahora se había probado sobre todo en personas con hipertensión o con alto riesgo cardiovascular. Un estudio publicado en el Journal of the American College of Cardiology ha dado un paso más y la ha probado en personas sin hipertensión, concretamente en una población de personas mayores que vivían en residencias de China, muy curioso. [7].
Veamos en qué consiste y qué encontró este y otros estudios, porque los resultados ha sido tan potentes que las guías europeas de Cardiología ya lo recomiendan para reducir la tensión y disminuir el riesgo de ictus.
¿Es toda la sal igual?
No, y ahí está la idea.
La sal de mesa es casi toda cloruro de sodio (NaCl), y lo que eleva la tensión es el sodio. Los sustitutos no eliminan la sal: cambian su composición. Reemplazan una parte del cloruro de sodio, por otro compuesto de sabor parecido. Te digo cuál es: