#152. Lo que comes hoy decide tu memoria mañana
Estoy seguro de que estás aquí porque eliges cuidarte.
Eres consciente de la importancia de comer bien y de cómo la manera en que te alimentas puede poner en riesgo o proteger tu corazón.
Pero quizás no eres tan consciente de cómo esas decisiones afectan a otro órgano vital: tu cerebro.
¿Y si lo que comes hoy tuviera algo que decir sobre tu memoria dentro de 30 años?
No es una pregunta retórica. Los grandes estudios que han seguido a miles de personas durante décadas apuntan justo en esa dirección.
Vamos a verlo.
¿Por qué le importa a tu cerebro lo que comes?
Porque, para lo poco que pesa, es de los órganos que más gasta, y tiene pocas reservas, entre otras cosas.

Representa alrededor del 2% del peso corporal, pero consume cerca del 20% de la energía de todo el cuerpo [1]. Y sus miles de millones de neuronas necesitan un suministro constante de nutrientes para funcionar, comunicarse y protegerse.
Además de darle energía, lo que comes influye en el cerebro, al menos, a cuatro niveles [2]:
- Los mensajeros. Los neurotransmisores, las moléculas con las que se comunican las neuronas, se fabrican a partir de aminoácidos, vitaminas y minerales que llegan con la dieta.
- La estructura. Los omega-3, sobre todo el DHA del pescado azul, forman parte de la membrana de las neuronas y participan en la plasticidad cerebral, la capacidad del cerebro de adaptarse y crear nuevas conexiones.
- La defensa. Los polifenoles y otros antioxidantes de frutas, verduras y aceite de oliva ayudan a frenar la inflamación y el estrés oxidativo, dos procesos que dañan las neuronas con la edad.
- El riego vascular. Las neuronas dependen de un flujo constante de sangre que les lleve oxígeno y glucosa, y la dieta que protege tus arterias protege también ese riego.
Nota: muchos de estos mecanismos se han descrito sobre todo en estudios de laboratorio.
Dicho de otro modo: tu cerebro come de lo que tú comes.
¿Tenemos dietas con respaldo para cuidar el cerebro?
Sí, tres. Y se parecen bastante.
Una revisión de 56 estudios concluyó que tres patrones se asocian con menos deterioro cognitivo y menor riesgo de enfermedad de Alzheimer [3].
¿Quieres conocerlos?