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#141. ¡No te pases! ¿Cuánto ejercicio de fuerza es mejor para tu salud?

Hacer ejercicio de fuerza se ha convertido en una de las recomendaciones habituales para cuidar la salud. 

La intuición dice que cuanto más tiempo entrenes, mejor. Pero ¿es así?

Quédate, que lo vemos.

Cuando hablamos de ejercicio, solemos pensar que cuanto más, mejor. Si 30 minutos son buenos, quizá una hora lo sea el doble. Y si entrenar fuerza dos días a la semana aporta beneficios, hacerlo cuatro o cinco días debe aportar muchos más.

Pues no tan rápido. Un nuevo estudio sugiere que, cuando hablamos del entrenamiento de fuerza, la respuesta no es tan sencilla [1].

Este trabajo se desarrolló para estudiar la asociación entre tiempo de entrenamiento y resultados en salud y para ello se analizaron los datos de 147.374 personas.

Antes de ver los números, una aclaración “curiosa“ sobre quiénes participaron: no se trataba de “población general”, todos eran profesionales sanitarios -de tres grandes estudios de seguimiento en Estados Unidos: el Health Professionals Follow-up Study, el Nurses' Health Study y el Nurses' Health Study II-. Al inicio del seguimiento, la mediana de edad era de 54 años, y se les siguió la pista durante hasta 30 años.

Un estudio peculiar, en el fondo: profundiza en los hábitos de salud de quienes se dedican a cuidar la salud de los demás. 😉

¿Cómo se hizo este estudio?

La cantidad de ejercicio de fuerza se evaluó mediante cuestionarios que los participantes completaban periódicamente. Se repitieron y contestaron durante décadas, regularmente.

En los cuestionarios se preguntaba sobre el estilo de vida y la salud y, entre otros aspectos, se interrogaba sobre cuánto tiempo dedicaban cada semana al entrenamiento con pesas o máquinas de resistencia.

De esta forma, buscaban reflejar mejor el patrón habitual de actividad física de cada persona a lo largo del tiempo, en lugar de basarse únicamente en una medición puntual.

Durante el seguimiento se registraron las muertes y sus motivos. Esto permitió analizar la mortalidad por cualquier causa y también por enfermedades cardiovasculares y enfermedades neurológicas de forma independiente.

Una aclaración antes de los números: se trata de un estudio observacional, no un ensayo clínico. Muestra qué hábitos van de la mano de unos mejores resultados en salud, pero no podemos afirmar que uno cause directamente el otro.

¿Y qué encontró? ¿Cuánto más… mejor?

El primer resultado es evidente: al comparar la mortalidad de quienes no entrenaban fuerza con la de quienes sí lo hacían, los resultados favorecen a estos últimos en todos los niveles de entrenamiento. Pero no todos los niveles ganan lo mismo: hay un punto en el que deja de sumar, fíjate: